El pool eléctrico.

En el mercado eléctrico actualmente intervienen varias fuentes de energía (hidráulica, nuclear, térmica, renovables) y cada una de ellas presentan diariamente sus ofertas de venta para cada una de las horas del día siguiente. Anteriormente los precios mínimos y máximos de oferta estaban fijados en 0 y 180,3€/MWh pero dichos limites han sido propuestos para modificación en la Resolución de 6 de mayo de 2021, de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, por la que se aprueban las reglas de funcionamiento de los mercados diario e intradiario de energía eléctrica para su adaptación de los límites de oferta a los límites de casación europeos.

Limites de oferta en el mercado diario

A su vez, comercializadoras y grandes consumidores (domésticos e industriales) presentan sus ofertas de compra, es decir, la energía que prevén consumir en cada una de esas horas. 

De manera horaria, el operador del mercado OMIE ordena las ofertas de generación de menor a mayor según el precio de venta (oferta) y de mayor a menor según el precio de compra (demanda). El precio de la electricidad y la cantidad de energía que va a vender y/o comprar cada uno de los agentes se determina a partir de un punto de equilibrio entre la oferta y la demanda.

Como dato importante cabe resaltar que el mercado eléctrico es un mercado marginalista, es decir, independientemente del precio al que haya ofertado un productor, éste recibirá el precio del último productor que haya entrado en el mercado.

Pero…¿cómo se establece el precio de la electricidad?

Para conocer como se establece el precio final de la electricidad primero hay que identificar cuales son los productores de energía y su origen. Las centrales generadoras de energía implicadas en el mercado podemos clasificarlas en tres tipos:

  • Centrales de generación renovable.

Eólica, solar, hidráulica, cuyo coste variable es muy bajo (o prácticamente nulo), lo que hace que hagan ofertas muy bajas o incluso a cero euros el megavatio hora. Son instalaciones que tienen un gran coste de inversión, pero que una vez instaladas tienen un coste variable realmente bajo (básicamente los servicios de mantenimiento).

  • Centrales nucleares.
  • Cuyo coste variable es también relativamente bajo (no generar les puede incluso costar dinero) y que por eso ofertan a precios bajos.

    • Centrales térmicas basadas en combustibles fósiles.

    En este caso, el coste variable de cada megavatio hora generado sí es importante, ya que depende principalmente del precio que tenga la energía primaria en esos momentos, que se suma al precio que deben pagar por las emisiones de CO2 asociadas a su generación. El alto precio del CO2 está desplazando al carbón fuera del mercado en beneficio de los ciclos combinados de gas.

    Demanda de generación (MW)

    Para entenderlo mejor vamos a poner un ejemplo, para 3 horas de un día. Imaginemos, que los precios ofertados para cada una de las horas por las diferentes tecnologías son los siguientes (precios hipotéticos):

    Para cada hora, las ofertas se ordenan por precio ascendente y se van adjudicando hasta que se cubre la demanda. En cada una de esas horas, todos los productores cobran el precio fijado por la última central en entrar al sistema.

    Ofertas ordenadas de menor a mayor hasta cubrir la demanda.

    Como se puede comprobar, hay horas en las que renovables y nucleares hacen que el precio se quede a cero (hora 1), y otras horas en las que la hidráulica es quien fija el precio a pesar de su bajo coste variable y de que aporta muy poca energía al sistema (hora 2).

    Algunos expertos del sector se han situado en contra  de este tipo de casación de precios, ya que al aplicarse un precio marginalista, donde todas las energías que entran al mercado cobran lo mismo que la más cara adjudicada, consideran que los generadores obtienen “beneficios caídos del cielo” también conocidos como “windfall profits”.

    Normalmente la central que casa el precio es la que más cara oferta, el gas natural, que debido a que en su oferta, incluye el coste por emisión de CO2, que se ha triplicado en año y medio. Esto “arrastra” al resto de centrales, que perciben los “beneficios caídos del cielo” ya que la casación la realiza la última en entrar al sistema.

    Actualmente se está definiendo un mecanismo (a través de un anteproyecto de ley) para que dichas centrales devuelvan esos beneficios de más y puedan tener repercusión directa en el consumidor.

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